Para dar un sencillo comienzo quiero denotar aquello que siempre está presente de alguna manera u otra en nuestras vidas y que para mi no hay otra mejor forma de definir lo como lo hace Quevedo.
Es hielo abrasador, es fuego helado;
es herida que duele y no se siente,
es un soñado bien, un mal presente,
en un breve descanso muy cansado;
es un descuido que nos da cuidado,
un cobarde, con nombre de valiente,
un andar solitario entre la gente,
un amar solamente ser amado;
es una libertad encarcelada,
que dura hasta el postrero parasismo;
enfermedad que crece si es curada.
Éste es el niño Amor, éste es su abismo.
¡Mirad cuál amistad tendrá con nada
el que en todo es contrario de sí mismo!
Quevedo.
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